jueves, 19 de agosto de 2010

¿Y si te dijera que te amo?

“Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
voy entre pena y pena sonriendo”
Miguel Hernández

Supón, por un instante, que te digo que te amo. El mundo no se detiene. La lluvia no deja de caer. Sólo imagínate que todo terminó. Estás aliviada y yo, en cierto modo, agradezco el haber puesto fin a la opresión que colmaba mi alma. No necesito que digas nada, ya adivino los eufemismos que usarías para mantener una cordial distancia entre los dos. Olvídalos. Yo, consciente de mi dignidad y resguardándome exclusivamente en ella, procederé a desvanecerme. Al cruzarnos por la calle, mis ojos buscarán irregularidades en el suelo o en las paredes, pretenderán notar algo que nunca estuvo en el cielo o repasarán tu imagen por un instante, antes de anegarse en lágrimas secretas y perderse en la multitud. De estar solos no sé qué haría para evadirte, pero no dejaría de intentarlo. El teléfono, que probablemente no sonará por ti, tampoco sería descolgado para responder una hipotética y fantástica llamada tuya. Volveríamos a ser tan extraños como aquel día en que una cierta familiaridad pareció resquebrajar nuestras barreras por primera vez. ¿Lo recuerdas? Piensa ahora en esto: Te he dicho que te amo y nos hemos descubierto en medio de un silencio colmado del más inequívoco significado. El vacío. ¿Me culparías por decir que ya no quedan razones para esperarte? ¿Anhelarías mi presencia ávida de tu perfume, colmada de ganas de aferrarse a ti como Odiseo a su mástil? Fue tu canto el que me condenó a las profundidades. No me pidas que regrese. Ten siempre presente, sin embargo, que el vaso del que bebiste está puesto al revés entre los demás para recordarte. No olvides nunca que, aunque tu silueta no haya quedado dibujada en mis sábanas, tu cuerpo recogido estará a mi lado perennemente. Piensa en que habrá lugar para una toalla más en mi baño. Me despido de ti para siempre con un beso entregado al aire, con un abrazo que lo abarca todo, con el vuelo de un cisne y el tímido tañido de la campana de una bicicleta.

25/05/2010
0:29

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