martes, 30 de agosto de 2011
¿Qué es lo que queda?
Me quedan las manos manchadas de tinta, la mente colmada de confusas ideas, los ojos cansados. Me queda la soledad iluminada tenuemente, las subrayas zigzagueantes, las glosas, los ensayos. Me quedan las palabras vetustas y empolvadas, esas que han ido perdiendo su liminar sentido con el paso de los años. Me queda, idealmente, un diploma, o dos, o tres. Me quedan las memorias de tiempos más felices, de una vida menos reflexiva y metódica, de una libre inocencia, de una ignorancia ligera. ¿Dónde quedó el idealista, el prócer, el romántico? Se ha perdido bajo la doctrina avasallante, en el tedio interminable de las incontables páginas. Un niño ha muerto pero no será enterrado. Sus juegos han dado paso a procedimientos reglados, sus estruendosas risas a las arrugas prematuras en mi frente. ¡Lo has hecho, academia! Has dado a luz a un hombre, a un ciudadano. Lo has dotado de razones, de conceptos, de cadenas. Le has dado por atuendo el aire arrogante de quien cree saber algo, has decorado su lenguaje con grandilocuentes ecos de barones muertos, retazos de frases regurgitadas en un aula. Has cambiado sus sueños por ambiciones, le has abierto los ojos, lo has hecho despertar. Queda solo una pregunta: ¿Ha valido esto la pena?
lunes, 22 de agosto de 2011
De oídas...
Cuán profundo estremecimiento produce el conocer al amor de la vida. El tiempo no se detiene, como los que no han experimentado esta sensación afirman sagazmente. No. El tiempo se extiende ante los ojos en toda su magnitud. El futuro descubre sus misterios ante la ávida mirada de los enamorados. De repente se erigen escenarios impensables, casi felices. Las manos sudan. Las pupilas se dilatan. La magnanimidad del indefinible amor se viste de pequeñeces, de gestos que en otro contexto serían irrelevantes. Qué maravillosa conjunción del destino y el azar es encontrar a quien se ha de amar hasta que el cuerpo se desgaste y más allá. Los contornos de mundo se derriten, los cielos se mezclan con la tierra y la naturaleza revela sus secretas melodías. ¿No es insignificante todo lo demás en ese instante? ¿No se libera el ser de sus pesadas cargas al sentir el acompasado respirar del amado? En efecto, qué hermosa certeza brinda la confirmación que está en sus ojos. O, bueno, eso dicen.
viernes, 19 de agosto de 2011
Ven, el sueño termina
Lánzate a mí desesperada, hambrienta, esperanzada. Tírate en mis brazos, déjame sentir tu aliento agitado resonando en mi pecho. No hay nada tan deseado como saciar tus anhelos. Ven a mí en la noche, ven bajo la lluvia. Dale sentido a mi vida que sin ti no tiene rumbo. No me dejes. Ven, te necesito. Ven siendo una niña, ven desarmada. No temas, no dudes. Cierra los ojos, no te vayas. Quédate conmigo, no me dejes. Seamos uno. Una vez, por siempre. Bésame. Mis labios están secos, rotos, muertos. Tráeles la vida que sólo la dulzura de tu boca tiene para ellos. Desfallezco, ¿No lo notas? Eres tú a quien espero. Ven, no tardes, ven, el sueño termina.
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